FLOR
DE HARINA
Después de la ira de la tierra
y la rabia de un oleaje
que impone su dictadura,
unos ojos de océano,
-peces en desbandada-
escrutan la mano
que tan firme asola.
Allende las aguas
otro mar de bonanza
despierta luces adormecidas
que guían tu barco
a la bocana del puerto;
allí, gaviotas, tus lágrimas,
alborotan jarcias y velas
que levan sobre los aires
una torta de azúcar.
¡Ay mi niño haitiano,
flor de harina!
Ojalá de
pan los versos
cocidos para ti.
Ojalá de entre escombros
y muerte
brote tu sonrisa
como caricia sobre el perro herido.
Ojalá tu semblante oscuro,
como flor de harina.
Antonia Cerrato Martín-Romo
14
de marzo de 2010


