SANDRA
Para Amalia, tarta
de chocolate para todos los que la rodean, y para Sandra, la guinda
insustituible.
Se han despedido los barcos
del puerto de la tristeza
y te navega por las pestañas
una canción de encinas y azahar.
Te han atravesado la memoria
los cañones del atardecer
como un albatros que buscara
anidar en tu pecho, que se levanta,
para que las velas de ilusión,
te despidan del miedo.
Ser feliz, isla del tesoro
sin piratas ni caníbales .
Ser feliz, bandera única, enarbolada
sobre los mástiles del bergantín
de una infancia que no se reedita.
Ser feliz, besos de organza, pasacintas
en el vestido de novia
con abotonadura de caricias.
Y la cala, ramillete inigualable de comprensión
sin lugar a la amargura,
así, mi niña, como
la espuma del amor
que nos moja,
como la letra inequívoca de la sangre,
como el coral que
nos conquista:
tu sonrisa.
Y el Guadiana, como una tarta de chocolate,
corazón invencible
de la familia.
Antonia Cerrato Martín-Romo
12-2-2013


