
A Horacio (fragmento)
Aquí, a la orilla del tranquilo Sena,
como en medio de mares bramadores
te jura el alma de ternura llena
que eres siempre el amor de mis amores.
No sé cantar como cantaba un día.
Faltó la débil voz a mi garganta.
Y el corazón, Horacio, jamás canta
cuando el amor absorbe su armonía.
Pero te escribo porque nunca ignores
que aunque versos hermosos no te escriba
siempre tendré un acento mientras viva
para llamarte amor de mis amores.
Carolina Coronado.
París, 6 de julio de 1852