©Antonia Cerrato Martín-Romo. Con la tecnología de Blogger.

martes, 28 de mayo de 2013

http://www.youtube.com/watch?v=Bhoc097SAJE

http://www.hoy.es/20080517/badajoz/nina-anos-publica-cuento-20080517.html

RAFA DORADO NIETO
RÉQUIEM
Se apagó pabilo de la luz
el lucero del alba.
Venía la mañana presurosa
y en la mirada puso
todos los misterios de la noche.
Ya la torre se despereza
y la tórtola
deja oír su canto:
ella no sabe
no, no lo escuchó.
Sobre el rastrojo húmedo
a ras de suelo
los que no se sostienen,
víctimas de un viernes
de dolores y santo.
En el suelo frío
y sin pulso,
una esperanza
que ya es derrota
ante la pérdida imcomprensible
de lo que no ha de volver.
Y es ley la luz
y es ley la sombra
y es oscuridad en el día
que no aguarda al mañana.
Hoy
con una hora que no pasa
Hoy
con un crespón sobre las sierras
Hoy
que la tórtola canta
porque no sabe...
nadie le dijo.
Rompen
contra el cielo
las cruces cercanas,
siemprevivas con pensamientos;
y roja y blanca
una cinta al aire
con los nombres que no recordará,
con oraciones que ya no escucha.
Hoy, con el grito
de los que tanto le amaron...
Y ya
no canta la tórtola.
17-10-2010

miércoles, 22 de mayo de 2013

Por la paz y la justicia en Colombia


LA FLOR DEL CAFÉ

Te descubro, Colombia,
al amor de la taza de café.

Me quema el recuerdo de una flor blanca
sonrojada en fruto
allá, en la paz de la selva;

contraste perverso
en un país convulso
incapaz de conciliar con la Natura
su sed de poder.

El tibio contacto contra mi boca
desencadena  el ritmo de una marimba del Chocó
donde el blanco y el negro de tus días
se abraza a dos mares
y se mezcla con el son amargo
de tanta violencia.

¡Ah, la guerra! Sinfonía maldita que recorre
y  muerde tu cuerpo, al compás de las balas;
burla y escarnio de ese carnaval sangriento…
que no es el de Barranquilla.

Te descubro, Colombia,
entre el aroma inconfundible de la jícara caliente
y me arden las manos, como esas de las chapoleras,
incapaces de abolir tanta injusticia.
Y se me antoja un ¡basta! Tan alto
que iguala en esencia a tus Palmas de Cera.

Porque es hora, Colombia,
de que vuelva la paz a tus gentes, a tus ciudades,
a tus campos,  a la selva¡ LA PAZ!,   LA PAZ…
blanca y hermosa, como la flor del café.

Antonia Cerrato Martín-Romo
20 de Mayo de 2013

martes, 14 de mayo de 2013

Tertulia "Los poetas del Jueves" en el Casino de Badajoz


Aquí detrás está el mar
cachorro juguetón
mordisqueando el ánimo;
me envuelve su ristra de algas
como abrazo invisible
de pez enamorado.

Aquí detrás,  sobre mi nuca, está el mar,
aliento de espumas
bajando por mi espalda
como marea que no reposa.

El mar, abierto a la paz y al beso
detrás de mí, como perrillo faldero
apretando sus dientes contra la manga
buscando la caricia y el recuerdo
del te quiero que olvidé decirte.

Antonia Cerrato Martín-Romo
Punta Umbría, 3 de mayo de 2013

martes, 30 de abril de 2013

Ponencia en Santa Amalia en las VI Jornadas de Encuentros de Estudios Comarcales

RETRATO EN SEPIA


Miro estos niños, inocentes.

Inocentes de la maldad de los hombres,
incapaces de imaginar las guerras
estas que suscitan, los que con la historia en los ojos,
ya saben y maquinan esa veleidad.

Miro estos niños, muertos todos,
acaso recordado alguno
por el milagro esquivo de una centenaria camarada
pero idos de esta vida,
congelados, con sus pechos imberbes,
atrapados en la vieja foto.

Arena en esa clepsidra caprichosa
que los resucita al son de la memoria
y los trae, como en una patena,
al altar de mi ternura.

Son niños, solo niños,
bisabuelos  de un hoy que no conocieron

¿podrían imaginar ellos la capacidad
de amar y odiar de ese corazón
tan ajeno al mundo, que se lo arrancaría,
sin tan siquiera calzar un cuarenta?

Niños apretados en un banco, junto al maestro,
que tampoco supo advertirles
de la premura de la vida, de su codicia;
muchos perderían las alpargatas, otros las botas
alguno, los pies, todos, en cualquier momento,
 la fe en los demás, en ellos mismos,  en la victoria.

¿Por qué ahora me preguntas quién perdió la batalla?

_¡Yo no estuve en el frente!
Tú sí, pero entonces  no lo sabías.

En el patio de la escuela, ignorabas esas cuitas
escritas como antífonas, en el breviario de las horas.
¡Qué ibas a saber tú, niño querido de tu madre,
del código castrense que impone la locura!

Ahí se quedaron tus amigos, con sus chaquetillas de paño
y una camisa de ilusiones, rota,
como la caricia de un mañana, contra las piedras,
como tu destino, niño inocente,
escondido en un viejo cajón
y en el sepia indiferente de una fotografía.

Antonia Cerrato Martín-Romo
30 de Enero de 2013


Presentación del Libro de Haití en Montijo